
Tendiendo puentes culturales: Shan Shan Specialty Coffee and Tea acoge la tradición del
café etíope en Madrid con una experiencia única junto al Restaurante etíope Gonder
Hay experiencias que se viven y se degustan. Eso fue exactamente lo que ocurrió el pasado 27 de julio en Shan Shan Specialty Coffee and Tea, cuando sus fundadoras, también primas, Diana y Susana Chen, abrieron las puertas de su espacio para acoger una auténtica ceremonia tradicional del café etíope, de la mano del Restaurante Etíope Gonder Madrid.

El motivo: celebrar la llegada a la carta de un café con nombre propio en el mundo specialty, el Yirgacheffe lavado, cultivado entre los 1.700 y 2.200 metros de altitud en la región etíope que le da nombre, célebre por sus notas florales, cítricas y su acidez delicada.
La velada, íntima y cuidada al detalle, reunió a Sunait Abebe, propietaria de Gonder, y a Mitiku Marcos, quien guió a los presentes por la historia de un país que atesora un dato fascinante: Etiopía es la única nación africana que nunca fue colonizada, lo que le ha permitido conservar intacto un patrimonio cultural único en el continente.

Sunait fue la encargada de desvelar los orígenes legendarios del café, la historia de Kaldi, el pastor que descubrió el cafeto, antes de conducir a los invitados por cada fase del ritual: el tueste del grano, su molienda y la preparación en la jebena, la tradicional cafetera etíope, todo acompañado de palomitas de maíz y pan festivo. Para ella, la ceremonia «lo significa todo: comunidad, unión y respeto por nuestras raíces», una tradición que, al compartirla en Madrid, le despierta tanto emoción como nostalgia.
Los asistentes degustaron el nuevo Yirgacheffe lavado, una de las incorporaciones a la carta temporal de café de filtro de Shan Shan Specialty Coffee and Tea. Cultivado entre los 1.700 y 2.200 metros de altitud, en la región etíope de Yirgacheffe, este café está considerado de referencia a nivel internacional por su extraordinaria calidad y por un perfil sensorial caracterizado por notas florales, cítricas y una delicada acidez que lo convierten en uno de los cafés de origen más apreciados por los profesionales y aficionados al café de especialidad.
Detrás de esta propuesta late la propia historia de Diana y Susana, herederas de una familia originaria de Fujian, cuna del té chino, cuya curiosidad por el origen de los productos las llevó a tender un puente entre el té y el café de especialidad. Su filosofía es clara: cada taza esconde un territorio, una cultura y unas manos que la hicieron posible.
Más que una cata, fue u14na inmersión cultural con sello propio y una nueva razón para descubrir Yirgacheffe en Madrid.


