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Look que puedes copiar

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Soy muy fan del upcycling, que es el aprovechamiento de manera creativa de objetos de manera distinta a su función original y que además van a ser desechados.

En esta oportunidad les presento mi nuevo proyecto, que fue convertir un expositor de espacios en un bonito organizador de accesorios para tenerlos todos a la vista.

Un día regresando del trabajo vi que sacaban un expositor de una tienda de productos orgánicos. Entonces le dije a Mr. Listochuck que detuviera el coche para llevarnos tal armatoste. Como era muy grande lo llevamos en el techo, por suerte estábamos a pocas calles de casa. Ahora que lo recuerdo me hubiese gustado una foto de ese día, pero ya pueden imaginarse el cuadro.

El paso importante al llegar a casa fue una buena limpieza, porque aunque salió de una tienda, era un extraño en el hogar.  Así que lo limpié toda la superficie con desinfectante. Cuando se secó le di unas manos de lija por toda la madera para que agarrase la pintura.

Compré pintura blanca para madera. Saben que tengo una obsesión con ese color. Para las varillas usé un spray color dorado, medio oro viejo. Coloqué plástico de pintor que viene por metros para proteger el salón.
Por experiencia, es mejor usar guantes para esta tarea, porque es difícil quitar la pintura de las uñas… ah sí, me pasó. Todo fue montarlo una vez que estuvo el organizador y sus piezas totalmente secas.

En la galería dejo el paso a paso que seguramente les inspirará para sus próximos proyectos.

¿Cómo organizarlos?
La mejor manera de organizar los accesorios es por colores porque rápidamente haces un repaso visual de lo que tienes. También, como muestro en el vídeo, puedes organizarlos por tamaños o largos.

Este organizador es perfecto para complementos que llamamos bisutería. Las joyas delicadas y de tamaño pequeño es mejor ubicarlas en sus propios estuches para evitar que se acumule el polvo en ellas.
¡Hasta la próxima!

¿Te has preguntado qué historia hay detrás del clásico estampado pata de gallo y si este va con tu estilo?


Este tejido es el protagonista durante los meses de frío y las prendas son un elemento fijo en los escaparates. Pues bien, a todas nos ha pasado poner entonación de connoisseur: “Regresa la tendencia de…” Lo cierto que no se fue, ni se irá. Solo estará hibernando para resurgir en el siguiente otoño-invierno.
Tener una pieza pata de gallo es una inversión segura para estar in. Además de los típicos abrigos puedes sumar alguna pieza más actual como accesorios: bufandas, botas o gorras.

Curioso nombre para un eterno de la moda
Este textil sofisticado que conocemos como pata de gallo tiene origen escocés porque se usaban lanas de esas tierras, sin embargo la popularidad llegó del lado francés con Christian Dior que llevó a  la palestra  sus diseños bautizando al estampado pied de poulé.  Así que este curioso nombre se le dio porque la figura geométrica que se asemeja (con mucha imaginación) a la pisada de un gallo es el resultado de superponer fibras horizontales y verticales formadas por bandas diagonales blancas y negras,  tal como lo describe el libro Los tejidos y el diseño de moda de Stefanella Sposito.  Por su parte los ingleses lo denominan como houndstooth, diente de perro.

En la actualidad lo podemos ver en diversos colores y tamaños. Sin embargo, el tradicional bicolor blanco y negro nunca pierde vigencia.

¿Cómo usar una prenda pata de gallo?
Al ser un tejido muy sobrio y a la vez muy llamativo. Muchas veces encuentra sus detractoras, sin embargo o podemos llevar de manera casual jugando con el tamaño de la pata de gallo y el modelo de la prenda. La apuesta perfecta como pareja de baile es combinarlo con piezas unicolor, para que atenúe la imagen. De otro modo. si queremos mostrar más personalidad un buen conjunto pata de gallo impactará.

Mi apuesta para este inicio del marzo fue usar una falda de pata de gallo de tamaño medio combinado con una bufanda-manta de figuras más pequeñas para crear una textura visual, además agregué una pieza de color para romper un poco el aspecto monocromático et voila. Para completar el look opté por unos accesorios discretos que aporten un brillo especial.

Nos vemos en la próxima.

Look: Camisa, Mango; Falda Just be you (Old); Botas, Charlotte Russe; Bufanda: Carrefour (sí, increíble) Gafas y cartera Parfois; Accesorios, Yanbal.

En diciembre – enero se juntan dos condiciones es invierno y es época de celebraciones de las fiestas de Navidad. Tenemos una agenda de reuniones, cenas y encuentros, que nos alegra estar poder asistir a todos.

Así para estar estar vestida para estas ocasiones, a la altura de los compromisos nos sacrificamos en vernos guapas y estar calentitas a la vez. Mi recomendación es optar por:

  • Ropa con tonos coloridas, ya sea en colores fuertes o brillantes.
  • Tejidos calientes o gruesos. No necesariamente de punto, las piezas de «fake leather» o polipiel aportan un calor que solo se puede disfrutar en temporada de frío.
  • Botas. Las hay para todos los gustos, tipo botines o de caña alta o de tacón medio o taconazos. Sea lo que sea como hay ánimo de fiesta, siempre me decanto por las de tacón alto.
  • Un buen abrigo como última capa. Para estas ocasiones festivas, me voy con las punto elegante, tipo sastre, corte recto de lana preferiblemente. De además de abrigarte de primera vista ya sabes al descubrirte lo supera. Para mi es un envoltorio de caramelo que apenas verlo ya sabes de que sabor es. Los accesorios más minimalistas para aportar luz y armonía a todo el look.

Ahora sí comparto estas hermosas fotos realizadas por el Palacio de Aranjuez. ¡Hasta la próxima!

Look: Falda y cinturón, Stradivarius; Camisa, Zara; Chaqueta, Zara; Cartera, Bimba y Lola.

Siempre he tenido una atracción especial por el color marrón. Mi favorito es el tono intermedio, porque es muy favorecedor, y les contaré porqué.

Es cierto que no a todos sienta bien el color marrón. Vemos un modelo que está muy bien en el escaparate, pero cuando te lo pruebas no termina de convencer. Todo se debe a la cantidad de los colores básicos que la componen (rojo, azul y amarillo), más blanco, y el tono de la piel.
Mi recomendación es usarlo cuando la piel está bronceada o al final de la temporada de verano. Con una prenda marrón cerca de la cara la piel se ilumina y prolonga esa imagen dorada. También lo podemos combinar en contraste con rosa, turquesa o amarillo.

Es perfecto para vestirse en el entretiempo porque hace  más amigable la entrada al invierno. Algunas opciones son el tono café, té, canela, caramelo o chocolate, además de que el color evoca a momentos de tranquilidad y calma.

En este post, para una tarde de café, paseo de ciudad y de rayos sol me decanté por un vestido fluido de esta temporada, satinado y muy ligero,  combinado con unos zapatos de cuña de yute elaborado en tejido crochet, a juego con accesorios en color crema y rose gold.

Apuesta incluir este color en tu look.

¡Hasta la próxima!

Look: Vestido, Oysho; sandalias, Uterque; pendientes, Parfois; Collar, Sfera.