👤 Autor: Geobana Guerrero
Madrid mira esta semana hacia Bogotá. Siete diseñadores colombianos aterrizan en la capital de la mano de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) con algo más que nuevas colecciones: una visión de la moda donde la artesanía dialoga con la innovación, la sostenibilidad deja de ser discurso para convertirse en práctica y el oficio se reivindica como valor. Hoy han sido los encuentros y las primeras impresiones; mañana, la pasarela.
Todo forma parte de PUENTE Internacional: Madrid, una plataforma que durante los días 19 y 20 de mayo convierte algunos de los espacios más emblemáticos de la ciudad en punto de encuentro para el diseño bogotano. Showrooms efímeros, reuniones comerciales y presentaciones a medios articulan una programación concebida para situar estas propuestas en el radar internacional.

Segunda vez, una apuesta más afinada
No es la primera vez que Bogotá debuta en Madrid. El año pasado, la Cámara de Comercio de Bogotá eligió la capital española como puerta de entrada al mercado europeo; hoy, aquella primera incursión encuentra continuidad y confirma una intención clara: construir presencia, no solo generar impacto puntual.
En esta edición, la apuesta llega más afinada. Son siete los diseñadores seleccionados, cinco de confección y textil, dos de calzado, respaldados por un proceso previo de mentoría y curaduría impulsado por la CCB para preparar su aterrizaje en un mercado tan competitivo como el madrileño. “Lo que se ha hecho este año es un poco más medido frente a lo que se hizo el año anterior”, explicaba hoy Ovidio Claros Polanco, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bogotá, durante el encuentro con medios, en la Fundación Pons de Madrid.

Claros Polanco habló con la serenidad de quien ya conoce el terreno, aunque también con el entusiasmo de quien entiende que todavía hay espacio para crecer. Mañana llegará el desfile; el momento en que, definitivamente, se revelarán las colecciones. “Estos talentos tienen mucho que mostrar”, aseguró.
Madrid, ¿por qué Madrid?
La pregunta tiene una respuesta contundente. «Madrid es la puerta de entrada de Europa», dijo el directivo, sin dudarlo. España no es solo un mercado más para Colombia: es el segundo inversor en el país después de Estados Unidos, un aliado histórico con nexos comerciales sólidos.
A eso se suma la alianza con la edición de la Semana Internacional de la Moda en Andalucía – SIMA 41 , que este año celebra su 25ª edición y bajo cuyo paraguas se desarrolla parte de esta iniciativa. «La mirada no solo de un lado, sino de varios lados», apunta. Una red que se teje con paciencia y que empieza a dar frutos.
La hoja de ruta internacional de la Cámara tampoco se detiene aquí: Nueva York ya forma parte del recorrido, y Dubái es el próximo destino.
Bogotá: marca país, puntada a puntada
La Cámara de Comercio de Bogotá mantiene un compromiso que no se limita al acompañamiento: impulsa y transforma. “De lo informal a lo formal, de lo local a lo global”, señaló Claros Polanco durante el encuentro con medios, sobre una industria que concentra cerca de 35.000 empresas y 120.000 empleos en Bogotá.
Los diseñadores bogotanos que hay que conocer
El corazón que late en Bogotá está en sus piezas. En los tejidos, en los cortes, en las historias que habitan detrás de cada colección. Estos son los nombres que desfilarán en Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

Mónica Fonnegra trabaja codo a codo con comunidades indígenas, integrando técnicas ancestrales en piezas profundamente contemporáneas. Con 16 años de trayectoria, pisa por primera vez la capital y lo hace con una muestra impactante, no solo por su carácter creativo, sino también por su componente innovador. “Hago lujo sustentable, obras de arte para vestir”, explica la diseñadora, cuya propuesta fusiona alta moda, reciclaje y fibras naturales. Más de diez años de investigación en nanotecnología respaldan su trabajo, logrando tejidos de mayor calidad, impermeables y resistentes a los olores.
Cardiaca, la firma de Carolina Díaz Cadena, explora la frontera entre moda y arte desde un lenguaje experimental e independiente. La colección, inspirada en los diez años de la marca, se despliega en una paleta de azules, negros, rojos y dorados, este último hace referencia a su internacionalización.
Cueros Unipiel convierte el cuero en el gran protagonista de prendas con personalidad. Al frente está Diana Ruiz, quien acumula más de treinta años de experiencia en peletería y que hace una década decidió dar el salto a la creación de moda. Su nueva colección toma inspiración de la dualidad entre lo urbano y la naturaleza de Bogotá, con cortes asimétricos, flecos y un aire contemporáneo que resignifica piezas clásicas.
PLUR apuesta por una sastrería responsable, donde la sostenibilidad atraviesa tanto el proceso como el resultado. Liderada por Liliana Bohórquez, la marca presenta una colección inspirada en elementos de la cultura indígena, como la chicha, y en los rituales vinculados al maíz. La diseñadora define su propuesta como una sastrería de volúmenes, elaborada en materiales naturales y desde una mirada de alta moda de autor.
Por su parte, SAÁG, firma de Santiago Herrera Cortés, presenta una propuesta de siluetas deconstruidas y espíritu arquitectónico. “Somos una marca que está en su momento más editorial”, explica el diseñador, quien toma como punto de partida algunos de los códigos distintivos de la firma, como los broches blancos y el uso de tejidos 100 % algodón. La colección encuentra inspiración en su historia personal con la ciudad, traducida en una mirada contemporánea
En calzado, Dunia Shoes fusiona artesanía e innovación en cada par. Este negocio familiar, liderado por Argemiro Castrillón, cruzas fronteras para mostrar un calzado cómodo y sostenible, elaborado artesanalmente con piel y remanentes de denim, dando forma incluso a piezas personalizadas.
Por su parte, Revolución Urbana hace exactamente lo que promete su nombre: transformar residuos urbanos en zapatos y colaborar con artesanos de la tercera edad para evitar que las técnicas tradicionales desaparezcan. Su creadora, la diseñadora de calzado María Camila Mossos, resume la filosofía de la marca en un lema: “De la calle a la calle”. Neumáticos recuperados del espacio público se convierten en zapatos y botines que regresan al asfalto con toda la resistencia de sus materiales.
Sostenibilidad, oficio e identidad articulan la presencia internacional de la moda bogotana.
Fotos: SIMA41





